La empresa multinacional taiwanesa BenQ acaba de anunciar oficialmente que dejará de inyectar más capital en su filial alemana BenQ Mobile GmbH & Co OHG, lo que llevará a esta última a la quiebra.


El consorcio industrial y tecnológico alemán Siemens vendio hace justo un año su filial de producción de teléfonos móviles al gigante asiático BenQ, deseoso de entrar el la producción de teléfonos móviles con la tecnología, patentes e imagen de empresa de Siemens. El contrato inicial garantizaba el mantenimiento por 12 meses de la producción de teléfonos en suelo aleman, y pocos días después anuncia esta resolución. De esta forma, las plantas productivas de Munich, Bocholt y Kamp-Lintfort en Alemania, así como sus alrededor de 3.000 empleados están en serio peligro.

La compañía reconoce que han logrado mejoras en la parte comercial, con un pequeño aumento en el número de terminales vendidos, así como una reducción de costes de producción, pero que son claramente insuficientes para continuar en el mercado en esas condiciones. Por ello, esperan seguir produciendo aparatos con la marca BenQ-Siemens en asia.

Ni el gobierno aleman ni fuentes de la matriz Siemens están nada satisfechos con la gestión de BenQ, e incluso podrían llegar a presentar recursos legales contra la empresa asiática.